Salud Capilar.
Qué hay de nuevo en el mundo del cabello
Visita del tricólogo Miguel A. Cisterna
Bologna, Italia | 2 de abril de 2004
“Bueno, comienzo con un viaje bastante pobre de compatriotas. Fue una desilusión saber que para Cosmoprof se debe reservar hospedaje un año antes. Un evento importantísimo donde todos los laboratorios del mundo cosmético hacen sus presentaciones. Piel, cabello y uñas son abordadas mostrando colores, formas, tendencias y, por supuesto, toda la moda y el glamour. Para mi suerte, mostradas en mujeres bellas de todas partes del mundo.
Stands y pabellones interminables, y un mundo de gente. Gracias a un consejo oportuno de visitar primero lo relacionado a mi profesión, la tricología (ciencia que estudia el cabello), organicé mi recorrido, de lo contrario no hubiera podido ver todo. Fue una alegría ver el pabellón de Brasil con igual importancia que los de China, Japón o Inglaterra, mostrando sus productos a base de plantas autóctonas del Amazonas.
Un común entre sus expositores: gentileza y mucha sencillez. No era el pabellón más grande o el más moderno, pero sí uno de los más visitados. Muchos comentarios, incluso de colegas interesadísimos en productos y principios activos de Sudamérica. Me pregunté: ¿será bueno mostrar nuestras plantas o la Patagonia? Y lo confirmé. Todo viene de la naturaleza, o todo vuelve a ella.
Sin ir más lejos, L’Oréal con su nuevo lanzamiento Inné, fitobotánico 100 %, o el desarrollo del masaje en las peluquerías Kérastase con técnicas de shiatsu y relajación mientras tomamos un corte de cabello. ¿Quién más que los latinos para desarrollarlo, con nuestras características humanas hacia la atención personalizada y artesanal? Todos requieren de estos atributos. Así lo comentaron en cada uno de los respectivos ateliers, talleres o mini congresos en técnicas.
Dentro de la coloración, los italianos —o mejor dicho sus industrias— me parecieron grandísimas y muy abocadas a mostrar y contestar cualquier requerimiento, siendo las de más vanguardia. Me llamó la atención una fábrica de jabones ingleses que, a diferencia de lo que uno cree, remarcaban su artesanía. Los mismos no daban ninguna diferencia a los que, por ejemplo, se venden en la feria de la plaza Guadalupe. La diferencia estaba en los 6000 euros que costaba su stand y su planning de negocios.
Fuerza, químicos cosméticos amigos, que no estamos atrasados en nada, solamente devaluados, y esa quizás sea nuestra ventaja. Un producto capilar japonés que se espolvorea sobre el cabello, tipo talco, luego se rocía y posteriormente se seca con secador. Todo en dos o tres minutos y magia. Zonas raleadas y debilitadas desaparecen. Es un cabello vegetal que se presenta en distintos colores y disimula las calvas y hasta las canas.
El último día, de los tres de Cosmoprof, dedicado a los peluqueros y coloristas, fue muy provechoso, desarrollando técnicas, cuidados a tener en cuenta y con alguna especificación química oportuna.”
